¿Estás listo para la batalla?

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La batalla para mantener a Jesús como el centro ha sido la lucha de cada cristiano por generaciones, y lo es aún hasta hoy. La lucha espiritual que se desarrolla en el campo de batalla nuestros corazones está influenciada por nuestro día a día, evalúa nuestra lealtad a Jesús e ilumina nuestras convicciones.

La Biblia comparte dos historias sobre dos grandiosos hombres quienes dieron su vida en un lado de la batalla. Estas son las historias de Sansón y Daniel. Sandón, un hombre llamado por Dios, pero débil en su convicción; y Daniel, un hombre llamado por Dios, pero fuerte en su convicción. Dos historias que resumen la cultura cristiana actual.

Por un lado, tenemos a lageneración Sansón. Hombres y mujeres que son valientes, fuertes, naturalmente dotados y llamados por Dios, pero se distraen fácilmente por la búsqueda del placer. Hombre y mujeres que caen en el regazo de la lujuria, la complacencia, el ego, el éxito y la vida superficial, los cuales los están enredando y separando del destino que Dios les ha dado y que termina en la muerte de ellos mismos y de los demás.

Por el otro lado, tenemos a lageneración Daniel. Hombres y mujeres que son valientes, fuertes, naturalmente dotados y llamados por Dios, pero que han escogido sostenerse a su llamado en lugar de dejarlo. Una generación de personas que viven por la Palabra, no por la espada. Gente que son disciplinadas, no distraídas. Una generación de Danieles que, a través de sus convicciones, se mueven para hablar a las vidas de la gente poderosa y traer guía divina.

Si pesáramos los dos lados de la cultura cristiana desafortunadamente estaríamos confrontados por el hecho de que la generación Sansón es más predominante que la generación Daniel. ¡Es tiempo de cambiar eso!

Puede que la sociedad aún no lo sepa, pero necesita cristianos sabios que tienen una vida con una misión, convicciones espirituales fuertes, el conocimiento de la Palabra y una conexión con el Espíritu Santo para dar dirección y guía a los desafíos de la vida.

Es tiempo de levantar a la Generación Daniel que puede llenar exitosamente la gran comisión y terminar la “batalla de la fe”. Personas seguras y equipadas para hacer lo que Dios les pide, cuando Él lo pide. Una generación de seguidores de Jesús que están listos y dispuestos para la batalla.

El camino para seguir a Jesús no es un camino en donde Él nos saca de la batalla o quita los obstáculos de nuestras vidas, sino que es un viaje donde Él levanta las barreras de nuestras vidas (a través de la batalla), lo cual nos permite superar los obstáculos.

Pareciera como si el premio por ganar fuera otra batalla aún más grande. Cuando ganamos batallas, nos damos cuenta de la fuerza y capacidad en Cristo; y nos damos cuenta que ya no tenemos miedo a lo que antes temíamos.

Cuando Pablo dice en 1 Timoteo: ≪pelea la buena batalla≫, está diciendo prepárate por tu cuenta. Aprende a pelear. Aprende cómo luchar. Avanza a la línea y confía en Dios.

No seamos cristianos que hablan sobre la fe, pero no caminan en la fe y, como consecuencia, no pelean la buena batalla. Es tiempo de ponernos nuestras armaduras espirituales, dar un paso hacia adelante y asumir nuestra lucha. Seamos cristianos que asumen la responsabilidad y que están listos para la batalla porque Dios nos ha enseñado cómo pelear, cómo confiar y cómo ganar.

Es tiempo de pelear por aquellos que no pueden hacerlo por sí mismos, por quienes cuyas eternidades penden de un hilo. ¿Estás listo para la batalla?

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