Viviendo como pacificadores

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No hace falta pensar mucho para identificar a los individuos que se han levantado como pacificadores en las páginas de la historia. Personas como Martin Luther King Jr., la madre Teresa o Nelson Mandela. Gente de gran coraje y tenacidad. Personas que sabían que el dolor del cambio no es tan malo como el dolor por seguir igual. Gente que hizo la paz y marcó la diferencia. Ellos han liderado el camino y forjado el sendero que debemos seguir.

En el pasado, los medios de comunicación le daban pase a unos pocos; hoy en día, las redes sociales les han dado megáfonos a las masas. Esto nos permite a nosotros como cristianos defender lo que creemos y utilizar nuestra voz colectiva para hacer una diferencia colectiva. La pregunta es: ¿qué estamos diciendo y cuál será esa diferencia?

La paz, así como el amor, ha tenido diferentes significados a través del tiempo. Tenemos una oportunidad en nuestro tiempo para declarar el verdadero significado de la paz a través de nuestras palabras y acciones y presentar a las personas a Jesús, quien fue el primer hacedor de paz.

Todo lo que hizo Jesús apuntaba hacia la paz. De hecho, su razón para venir a la Tierra fue para traer paz.

Donde las personas lloran y experimentan dolor y angustia, Jesús les trajo paz, consuelo y sanidad. Cuando los religiosos se reunían para apedrear a una mujer que había quebrantado la ley, Jesús le ofreció paz, perdón y justicia. Para aquellos atormentados por el miedo, arrepentimiento o duda, Jesús les extendió paz, libertad y restauración.

Esta misma paz está aún disponible y accesible hoy y estamos llamados para extenderla al mundo. No podemos tener un encuentro real con Jesús sin convertirnos en pacificadores. Ser un pacificador es parte de estar rendidos a Dios, porque Dios trae paz verdadera.

Fuimos llamados a SER hacedores de paz, no GUARDIANES de la paz.

Los que guardan la paz, la mantienen lejos de un lugar de miedo, a través de la evasión. Los hacedores de paz restauran la paz desde un lugar de fortaleza, a través de la reconciliación.

Como embajadores de Jesús y agentes de paz, es tiempo de reforzar y asumir la responsabilidad de traer paz a nuestras comunidades y ciudades. Esto no será fácil. Requerirá convicción, diligencia, perseverancia, y un deseo de salir de nuestra zona de confort y reflejar a Jesús, para que otros puedan entrar a sus destinos con Jesús, ¡valdrá la pena!

¿Estás listo? ¿Estás dispuesto a ser un pacificador? ¡Seamos #HacedoresDePaz!


“Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.” — Mateo 5:9

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